Se pierden dos veces: cuando no apuntas dónde estaba exactamente, y cuando llega el día y se te pasa incluirlo. Aquí un sitio se guarda con lo que hace falta para volver — y cuando hay fecha, entra en el plan con su hora.
Sitios curados abiertos sin cuenta. Guardar los tuyos, sí la pide.
Una captura de pantalla, un guardado que no vuelves a abrir, un pin sin nombre entre otros cuarenta. Dentro de un año no sabrás cuál era.
Aquí — queda con su coordenada, su cielo y su hora buena, agrupado en collections que puedes volver a abrir.
Lo tenías guardado, pasaste a veinte minutos y no te acordaste. El sitio no se perdió: se perdió la ocasión.
Aquí — entra en el plan con su hora, y la pantalla te dice cuál toca ahora.
Un pin te da la coordenada. Esto es lo demás — lo que decide si el viaje valió la pena.
La segunda forma de perder un sitio es tenerlo guardado y no acordarte el día que ibas por delante. Por eso los sitios entran en el plan, con su hora.
Abres el sitio, tocas Ir, conduces.
Cuatro paradas con su hora y la previsión encima.
Con el Plan B que escribiste en casa, y un enlace para quien va al lado.